CUENTO RUNNER: ABRAZO EN LA CUNETA.

Estaba realmente cansado. Solo pensaba en correr y llevaba ya casi una semana sin hacerlo. Estaba en un punto donde le cansaba menos correr que no correr. En la empresa las cosas no iban bien y le habían recortado el salario pero no el horario. Pero donde realmente no iban bien era por su cabeza. Veía una y otra vez la película Cadena Perpetua.Y lloraba. Lloraba siempre.

Como Andy Dufresne cuando pidió su martillo de gemas, él vio en aquel curso de formación que le ofreció la empresa como Community Manager una vía de escape. Era un esfuerzo importante, trabajo hasta las 14horas, comer corriendo y al curso de 15 a 20 horas mas conducir hasta casa para llegar justo a darle un beso a su recién llegada hija.

Era una putada. No tenia tiempo ni energía para correr. Pero sentía que era lo correcto, que como Andy estaba empezando a cavar un túnel hacia la libertad.

Correr se había convertido en su salvavidas físico pero sobre todo mental. Toda la presión laboral se disipaba como la niebla matutina de invierno en la tarde de paseo.

No lo vio ni el lunes ni el martes. Fue cuando ya acumulaba el cansancio de tres días seguidos sin correr, el miércoles, cuando lo vio corriendo paralelo a la vía de servicio de salida de Boadilla.Miro el reloj del salpicadero.Eran las ocho y cuarenta y dos minutos. No era un corredor grácil. Era de los esforzados, de los que corren con los riñones. No daba gusto verle correr.

Debía tener cincuenta años largos. Camiseta de algodón y mucho sudor, del que huele a esfuerzo. Le transmitía paz. Porque de alguna manera empatizaba con aquel tipo cincuentón esforzado que salía a correr con el calor implacable de las ocho de la tarde de aquel mes de Julio. Él también estaba haciendo lo correcto. Sentía que ese corredor completaba los kilómetros que el no podía hacer.Aquel día no hubo quejas lastimeras al llegar a casa. Sonreía al pensar que un maduro rechoncho le había cambiado el chip.

Y lucho por mantener su atención el jueves en clase. Sentía que tenia una cita con “su corredor”. La incertidumbre de que acudiera era alta y eso era excitante. Y ese jueves a las ocho y cuarenta y dos minutos,paralelo a la vía de servicio allí estaba. Esta vez estaba mas adelantado y en lugar de pensar que igual salió antes pensó que había salido a la misma hora y que había progresado. Y volvió a sonreír. No necesitaba correr. Ver correr a aquel tipo lo calmaba como 15kms a lo que dieran las piernas. Según pasaba la semana estaba menos cansado. Era curioso.

Llego el viernes y no sabia si estaba mas nervioso porque acababa el curso, por el examen final o por ver si aquel corredor estaría en la vía de servicio.

Estaba empapado pero no le importo. Eran las ocho y cuarenta y dos minutos.Olía su sudor y veía su cara mezcla de incredulidad, agradecimiento y esfuerzo. No entendía nada pero parecía entenderlo todo.

Aquel tipo tendría una gran historia que contar. Porque aquel día corriendo por la vía de servicio de siempre un automóvil se paro en el arcén a unos 15 metros de el y un tipo gordito con traje y corbata se bajo del coche,fue hacia el y le dio un abrazo, le soltó le miro a los ojos y le dijo:

-Gracias! Sigue corriendo por los que no pueden!!-Y se monto en el coche y se marcho.

El gordito no recordaba en que momento decidió frenar y parar pero estaba feliz de haberlo hecho. Sonreía pensando en la situación y la historia que tendría el corredor para contar a su mujer.

Pero sobre todo sonreía porque pensó que algún día el contaría la suya.

FIN.

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Acerca de Contadordekms

Corro por los que no pueden hacerlo,valoro cada km que estoy sano,me gusta contar km corriendo y contar historias.Proyecto broma de maratoniano.Salud y kms! TRACTOR: DURO,FIABLE Y LENTO #tractorismo
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6 respuestas a CUENTO RUNNER: ABRAZO EN LA CUNETA.

  1. David dijo:

    Gran historia. Desde entonces, te ha cambiado la vida bastante, ¿no?
    Ahora tienes un montón de vivencias e historias que contar.
    ¿Has vuelto a ver a aquel hombre?

  2. Me has dejado muda. Esas sensaciones las he tenido yo en alguna época difícil, al ver a algún corredor cansado pasando cerca de mí. Podía notar su libertad, su bienestar interior…. Y me ha servido mucho para aumentar mi motivación y robar horas de donde no tengo para poder correr y sentirme libre, y poderosa, y muy feliz.
    Gracias por compartir esta historia con nosotros.
    Un abrazo.

  3. Precioso cuento, no tengo palabras.

  4. Pingback: Cuento runner por un community manager hipster gafapástico

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